Una defensa libertaria de la orden ejecutiva de Trump

Hace relativamente poco (y absolutamente una cantidad considerable de) tiempo, el actual presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, puso en marcha el tan controvertido Muslim Ban o, como lo conocemos en los países hispanohablantes, veto musulmán. Si bien ya se ha hablado mucho sobre el tema y, como es habitual, he llegado tarde a comentarlo (soy consciente de su paralización por sentencia de un juez federal), creo que aún es oportuno considerar algunos aspectos acerca de la inmigración y su compatibilidad con el actual sistema político y económico dominante en EEUU y Europa y, ¿por qué no? Hacer un poco de abogado del diablo.

1. Breve Reflexión

El libre movimiento de bienes, personas y capital ha sido tradicionalmente defendido por los libertarios, siempre con ciertas excepciones como el caso de Hoppe 1, que defiende el derecho a exclusión derivado del derecho de propiedad de los terrenos: un individuo no puede usufructuar la propiedad de otro sin su permiso y, en el caso de tenerlo, su derecho a usufructo se extinguirá cuando el propietario lo revoque. Sin embargo, en la actualidad no existe un orden natural de propiedad privada, sino que existen Estados que han impuesto fronteras y que imponen sus políticas de inmigración: Si quiero permitir entrar a un inmigrante a mi propiedad, el Estado me lo puede impedir, así como puede forzarme a aceptarle en caso de que yo no quiera.

Si bien podría argumentarse que la propiedad es pública (estatal) y los derechos de propiedad privada sobre esta quedan difusos, Hoppe argumenta que los que financian esta propiedad usurpada son los nacionales y que, además, ellos eran sus propietarios antes de que el Estado se la robara, por lo que los inmigrantes no tendrían derecho a reclamarla. No obstante, esta reflexión es problemática en cuanto nos lleva a afirmar que existe un derecho de propiedad colectivo en el cual la opinión mayoritaria puede imponerse a la minoritaria (o viceversa). Quizás por esto la solución de Hoppe es fragmentar el Estado en diversos Estados más pequeños para cada región (podríamos reducir el ámbito de actuación del Estado hasta una simple comunidad de vecinos). De éste modo, podríamos volver al orden natural, en el cual cada región podría decidir si va a acoger inmigrantes y cuáles va a acoger.

Estemos de acuerdo o no con Hoppe, creo que podemos llegar al consenso de que el Estado (más concretamente, el Estado del Bienestar) dificulta o incluso imposibilita la acogida de inmigrantes por parte de una comunidad, y ésta es la línea que seguiremos en éste post.

2. Beneficios económicos

En primer lugar, conviene aclarar que la inmigración conlleva efectos positivos para la economía de un país: en contra de la creencia popular, los inmigrantes que vienen a trabajar no nos roban el empleo: los que hacen esta afirmación no pueden explicar una realidad como que la tasa de paro ha sido mayor entre los inmigrantes desde 2002:

españa paro por nacionalida.JPG
Fuente: Instituto Nacional de Estadistica

Del mismo modo la inmigración de mano de obra poco cualificada ayuda a la industria de bajo valor añadido en materia de costes y competitividad, y no hemos de olvidar que éstas personas son gente que ahorra y consume en nuestro país.

Por otro lado, se obvia que también una considerable parte de los inmigrantes van a su país de destino a emprender su propio negocio, generando riqueza y empleo. Por continuar con el ejemplo de España, los autónomos extranjeros pasaron de ser un 3,9% del total de autónomos en 2004 a un 7,5% en 2016 2. Aunque el ejemplo más significativo es el de Estados Unidos, donde los nuevos emprendedores inmigrantes han pasado de ser un 13,3% sobre el total del nuevos emprendedores al 28,5% en 2014 3.

new entrepeneurs by nativity 2.JPG
Fuente: Kauffman Foundation

A este proceso le podríamos aplicar la Teoría Scrabble del Desarrollo del profesor Haussman, quien comparando los productos con las palabras y las letras como el conocimiento y las capacidades de producción, defendía que, para crear palabras más complejas necesitamos más letras. Dicho de otro modo, los inmigrantes tienen experiencias distintas y traen de sus países de origen conocimientos innovadores para los destinatarios. Por poner ejemplos, Yahoo!, Google, Amazon y Facebook (cofundada por un brasileño) fueron innovaciones de inmigrantes.

3. No se trata de los atentados

Cabría decir que, pese a los beneficios económicos, la reciente ola de atentados en Europa y en Estados Unidos es razón suficiente como para cerrar las fronteras para proteger a los ciudadanos. Sin embargo, pese a lo alarmante que pueda sonar este dato, estamos en una época relativamente pacífica comparada con años anteriores:

terror attacks.png
Fuente: Global Terrorism Database

Volviendo al polémico Muslim Ban, comprobamos que, en los últimos 40 años, no ha habido víctimas estadounidenses en suelo nacional provocadas por los ciudadanos de los siete países vetados por Trump y que, por el contrario, el país que más terroristas exporta, Arabia Saudita, responsable un 78,3% de las víctimas 4, no está incluido en el veto, lo que probablemente sea una herramienta para recuperar las relaciones entre EEUU y Arabia que Obama se encargó de tensar.

muslim ban 1.jpg

También podemos comprobar que más del 50% de los terroristas no son refugiados (que bien ostentan un importante 20%) o ilegales, sino que son ciudadanos estadounidenses con permiso de residencia (LPR= Lawful Permanent Resident):

terrorism by visa.JPG
Fuente: CATO Institute

Entonces, si los atentados no son el problema de la inmigración y ésta es beneficiosa para la economía de un país, ¿qué argumentos cabrían en contra?

4. Peligro potencial

En efecto, los países vetados por Trump no son los que en las últimas décadas han realizado los atentados, pero si seguimos este informe del Pew Research Center 5, descubrimos ciertos datos alarmantes como que la Sharia o Ley Islámica es apoyada por una parte considerable de la población musulmana de ciertos países de Oriente Medio y del norte de África, entre ellos el país vetado Iraq, con un 91%:

musulmanes a favor de la sharia.png
Fuente: Pew Research Center

Los países vetados por Trump (y los que probablemente pretenda vetar en su próxima orden ejecutiva) son potencialmente peligrosos, no porque atenten en Estados Unidos, sino por los choques culturales que pueda provocar. Los ejemplos en los que probablemente ya habréis pensado serán Francia, Alemania, Suecia y Reino Unido. Pues bien, procederemos a centrarnos en este último.

El 1 de Mayo de 2016 el Gatestone Institute 6 realizó un estudio con datos recogidos por el ICM Research 7 cuyos resultados son alarmantes: más de 100.000 musulmanes británicos simpatizan con los terroristas suicidas, un 23% de los encuestados estaría dispuesto a implantar la Sharia en aquellas zonas donde los musulmanes son mayoría; un 52% piensa que la homosexualidad debería ser ilegal; un 39% piensan que las mujeres deberían obedecer siempre a sus maridos; y un 35% piensa que los judíos tienen demasiado poder en Reino Unido.

Esto no debería suponer un problema si viviéramos en el orden natural de Hoppe. Sin embargo, la realidad no es así: vivimos en un sistema donde la democracia tiene superioridad frente a la libertad y donde los políticos tienen un poder considerable. Si bien esto ahora no puede suponer un problema (la población musulmana -no necesariamente radical- es del 4% en Europa), la tendencia de crecimiento de ésta es alta 8, y a largo plazo puede ser peligroso.

islam grow.png
Fuente: Pew Research Center

Ahora bien, si ésta puede ser una defensa válida del Muslim Ban, tiene ciertos huecos como suponer que los musulmanes de segunda generación no vayan a adaptarse a los valores occidentales (tengamos en cuenta que los que emigran a Occidente son adultos con unos valores establecidos por la sociedad en la que vivían), o que cerrar las fronteras supondría un castigo colectivo en el cual se verían afectados también aquellos que vienen a buscar mejores oportunidades o huir de la fatídica guerra. Sin embargo, el principal argumento sobre la imposibilidad de las fronteras abiertas en el sistema actual es económico:

5. Estado del Bienestar

La libertad migratoria no es algo únicamente defendido por liberales y libertarios, también es defendida por los amantes del Estado (socialdemócratas y socialistas) -¡y encima son ellos los que siempre se llevan el mérito de aperturistas mientras a nosotros nos prejuzgan de conservadores cerrados!-. Sin embargo, aquellos que desean un mayor Estado del Bienestar y unas fronteras abiertas caen en una contradicción, pues para que lo primero funcione debe renunciarse a lo segundo. Los partidos nacionalistas que hoy están en auge en Europa (excepto VOX, que no les votan ni pagando por ello) resultan entonces más coherentes, puesto que querrían un Estado del Bienestar (a excepción de UKIP) pero manteniendo aparte a los inmigrantes.

gasto publico sobre el pib 2.JPG
Fuente: Cusack y FuchsFMI

En la actualidad, con países donde el gasto público ronda el 50% del PIB (y en algunos lo supera) subsidiar a los inmigrantes supondría aumentar el mismo, el cual es mantenido por los trabajadores nacionales.

Los países que más ayudas sociales ofrecen son los que generan un efecto llamada, y han sido los más perjudicados: Hungría, que ofrece muchas ayudas sociales, es incapaz de mantener subsidiada la nueva ola de inmigración y está atravesando una crisis de refugiados: ha tenido que cerrar las fronteras y obligar a los refugiados a buscar otras vías para entrar en Europa; Suecia se ha convertido en un país lleno de choques culturales entre los nativos y los radicales que no han sabido adaptarse; y en Francia ha pasado prácticamente lo mismo. Si a éstos choques culturales le sumamos el hecho de que, como Hoppe advertía 1, el Estado ostenta el monopolio de la violencia y ha usurpado al ciudadano su derecho a autodefensa, nos encontramos con que los nativos (y me atrevería a decir los inmigrantes moderados) están indefensos ante los radicales que no comprenden la civilización occidental y que no les importa imponer sus valores por la fuerza.

Conclusión

Con este post no pretendo, ni mucho menos, criminalizar a los musulmanes que viven en Europa y trabajan diariamente para mantener a su familia. De hecho, pienso que ellos son los principalmente afectados por los radicales que vienen a imponerse.

A la conclusión a la que quiero llegar siguiendo éste planteamiento es que sí, la inmigración es un fenómeno positivo para la economía y para la sociedad, sin embargo, ésta lo es principalmente en el orden natural propuesto por Hoppe. Tenemos que acoger inmigrantes, por supuesto, pero no sin antes hacer una serie de reformas, y no me refiero a no admitir inmigrantes hasta crear una Ancapia en Europa o en Estados Unidos: lo que debemos hacer primero es reducir el poder del Estado y eliminar el mal llamado Estado del Bienestar. Debemos elegir entre tener un país donde los políticos ostenten un gran poder y donde el Estado del Bienestar esté instaurado y pueda aumentarse a costa de los ciudadanos con unas fronteras cerradas o reducir el poder de los políticos y devolvérselo a los ciudadanos, lo que conlleva transformar el Estado del Bienestar (que no es otra cosa que el Bienestar del Estado) en un Estado Mínimo donde a los inmigrantes se les permita ser libres y prosperar por su propio esfuerzo.

Por el momento, sólo nos queda confiar en que éstas sean las intenciones ocultas de Trump o en que esté empleando su orden ejecutiva para negociar y recuperar las relaciones con Arabia Saudita e Israel que Obama ha dificultado.

Ésta ha sido una defensa desde un punto de vista libertario del Muslim Ban de Trump. Pese a que sean discutibles los métodos y, como he admitido en algunas partes del post, tenga ciertos vacíos, es una defensa que, desde mi punto de vista, puede considerarse libertaria.

Bibliografía

1.- Hans-Hermann Hoppe (2002), Natural Order, the State and the Inmigration Problem, Vol. 16, no. 1. Puedes leerlo en español aquí.

2.- Ministerio de Empleo y Seguridad Social: Datos estadísticos, consultable aquí.

3.- Robert W. Fairlie, Arnobio Morelix, E.J. Reedy y Joshua Russell (2015), The Kauffman Index: Startup Activity, National Trends, Kauffman Foundation.

4.- Alex Nowrasteh (2016), Terrorism and Immigration: A Risk Analysis, CATO Institute.

5.- Pew Research Center (2013) The World’s Muslims: Religion, Politics and Society.

6.- Soeren Kern (2016), UK: What British Muslims Really Think, Gatestone Institute. Puedes leerlo en español aquí.

7.- ICM Research (2016), ICM Muslims Survey for Channel 4.

8.- Michael Lipka y Conrad Hackett (2015), Why Muslims are the world’s fastest-growing religious group, Pew Research Center.

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Un comentario en “Una defensa libertaria de la orden ejecutiva de Trump

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